jueves, 10 de julio de 2014

Dior y la máquina del tiempo


Si me piden que elija una colección de la semana de la alta costura de París, en la cual nos encontramos aún inmersos, elegiría – con los ojos cerrados y casi sin pensarlo – la presentada por Christian Dior, no solo por la perfecta colección, sino también por la maravillosa puesta en escena. Los asistentes al desfile – entre los que se encontraban personalidades como Mario Testino o la oscarizada actriz Marion Cotillard – pudieron sentirse por unos minutos en los siglos XVIII, XIX o XX, gracias al viaje en el tiempo realizado por la maison francesa. Y es que Raf Simons, director creativo de Dior, decidió hacer un revival de las principales tendencias de los tres últimos siglos y rendir, así, su peculiar homenaje a la historia de la moda.












Dos propuestas de Raf Simons para Dior, presentadas el pasado martes dentro de la semana de la alta costura de París

En una sala circular con las paredes recubiertas por orquídeas blancas – dicen que muchas veces el envoltorio es incluso más importante que el regalo – las modelos fueron presentando las prendas que forman parte de la colección, divididas estas en ocho grupos, cada uno de los cuales estaba dedicado a un periodo o a una prenda concreta.
El desfile comenzó – ¡Cómo no! – con un pequeño homenaje a los vestidos con volumen propios del siglo XVIII – que nos recuerdan a la gran Maria Antonieta – que en este caso sufrieron una serie de transformaciones: se muestran los brazos y los corpiños fueron sustituidos por estructuras menos complejas, entre otras. El gusto por el detalle de Dior se hace visible en los ricos bordados con los que estaban realizados estos vestidos. Tras este inicio, le tocó el turno a otras tendencias: los monos con cinturones para acentuar la cintura, las casacas masculinas – que, en este caso, se aplicaron al cuerpo femenino – los abrigos largos de principios del siglo XX – en colores como el rosa, el azul o el burdeos – o los vestidos largos por debajo de la rodilla fueron algunas de las más sonadas. También hubo un recuerdo a la mítica chaqueta ‘Bar’ – propia de los años 50 del siglo XX – que fue reinterpretada a partir de la solapa.















Izq. Zapato bicolor de Dior. Centro. Detalle de vestido inspirado en los vestidos del siglo XVIII. Dcha. Mono con cinturón en la cintura.

Los complementos también jugaron un papel importante a lo largo de todo el desfile. Los brazaletes, los cinturones o los zapatos, algunos de los cuales estaban en colores rojos, azules, amarillos o negros, pusieron la guinda final a un pastel que resultó ser exquisito. 


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